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...Pero el que persevere hasta el fin, este será salvo. (Mateo 10:22 up)

El escritor Stephen R. Covey nos comparte el siguiente relato fruto de su imaginación. Véase mentalmente - dice COVEY - asistiendo al funeral de un ser querido. Mientras se desplaza por la sala de velación advierte las flores, la música del órgano y los rostros tristes de amigos y parientes.

Cuando llega al ataúd y mira por el vidrio, de pronto queda cara a cara consigo mismo. Es su propio funeral, que tendrá lugar tiempo después. Las personas han ido a rendirle un último homenaje, a expresar sentimientos de amor y aprecio por su persona. Toma asiento y mira el orden del programa que tiene en la mano.

Habrá cuatro oradores: el primero pertenece a su familia, el segundo es uno de sus amigos, alguien que puede hablar de lo que usted era como persona, el tercero es un colega o compañero de trabajo y el cuarto viene de su iglesia o de alguna organización comunitaria en la que usted sirvió. De una u otra manera, los cuatro tuvieron un buen conocimiento de usted.

Ahora, piense detenidamente - dice el escritor - qué es lo que le gustaría que cada uno de esos oradores dijera de usted, de su vida y su legado?

En el contexto de este relato imaginario, que aunque imaginario, por ahora, no dejará de ser real un día, vale la pena que nos formulemos algunas preguntas que nos lleven a la reflexión. Pues el tiempo vendrá, cuando el orador invitado habrá de levantarse teniendo en su repertorio verdades que decir al referirse a usted y a mi.

Si fui un esposo y padre, qué clase de esposo y padre fui: Espiritual? Responsable? Modelador? Trabajador? Paciente? Perdonador? Respetuoso? Amoroso?

Qué calidad de esposa y madre: Espiritual? Tierna? Cariñosa? Justa? Comprensiva? Firme? Consejera? Prudente? Previsiva? Diligente? Modeladora? Intercesora?

Cómo fui como hijo, como hija: respetuoso? Obediente? Responsable? Afectuoso? Considerado? Honre al padre que partió? a la madre que partió?

Cuál fue mi comportamiento como amigo y compañero: Leal? Sincero? Franco? Honesto? Sin doblez? Comprometido? Receptivo? De palabra?

Cómo fui como pastor: Espiritual? Líder visionario? Emprendedor? Soñador? Trabajador? Arriesgado? Preocupado por su predicación? Puntual? Consejero? Modelador? Perdonador? Amoroso?

Qué miembro de iglesia fui: consagrado? Diligente? Comprometido con la misión? Fiel en la doctrina? Buen mayordomo? Respetuoso de los parámetros eclesiásticos? De buen testimonio?

Cuántas de estas cualidades y características, y cuántos de estos valores te gustaría que resaltaran de ti? Cuando miras a la gente que te rodea, cómo te gustaría haber influido en su vida? Qué logros te interesaría que ellos recuerden de ti?

Tenemos una responsabilidad individual ante Dios, una obra individual que nadie puede hacer por nosotros, a saber, la de luchar por dejar un mundo mejor. (OE 131)
Debemos mejorar nuestra luz como los fieles y antiguos profetas mejoraron la suya. (3T1-174)

No demoremos el esfuerzo por mejorar el mundo, entendiendo que para mejorarlo, debemos mejorar nosotros mismos.

Que en ese día se diga de ti y de mi: "verdaderamente, esta era una hija de Dios, este era un hijo de Dios, y su legado permanecerá con nosotros"
Y oí una voz del cielo que dijo: "Escribe: ¡Dichosos los que de aquí en adelante mueren en el Señor! Cierto-dice el Espíritu-, descansarán de sus fatigas, porque sus obras los acompañan". (Apocalipsis 14:13)

Articulo Pastor Eliseo Bustamante
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