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...no se crean más inteligentes que los demás (Romanos 12:16 up.TLA)

Debido a que un buen número del público lector de esta página ocupa posiciones de liderazgo, estimé conveniente compartirles este artículo del columnista online Jaime Barcenas bajo el título "Siete señales que demuestran que un jefe es mediocre" 06 de junio de 2016.

1. Los jefes mediocres siempre saben la respuesta
Si usted hace una sugerencia sensata a su jefe, él o ella siempre encontrarán la manera de menospreciarlo o ignorarlo. La mediocridad va acompañada de la prepotencia y nunca pone en riesgo la autoridad, por eso siempre vendrá con respuestas como: "yo ya había pensado en eso" o "usted no sabe cómo funciona esto en la empresa". Un buen líder sabe escuchar y hace más preguntas a buenas propuestas, siempre piensa en el equipo, es flexible.

2. Los jefes mediocres resaltan lo que se está haciendo mal, nunca sobre lo que se hace bien
Para que un equipo pueda crecer es necesario resaltar los logros de sus compañeros, eso haría un buen líder. Por el contrario, un líder mediocre siempre señalará los errores, así sea el1% del trabajo, el otro 99% será desechado para darle lugar al error.

Evidentemente este último no se preocupa por las buenas relaciones con su equipo, solo quieren mantener el control, crear divisiones y desequilibrar a sus trabajadores. Si usted tiene miedo al trabajar porque en cualquier momento puede cometer un error, primero, tiene un mal líder y segundo, está perdiendo la posibilidad de lograr grandes cosas.

3. Los jefes mediocres nunca trabajarán con personas mejores que ellos
Los líderes fuertes contratan a personas de su confianza, eso significa que confían tanto en sí mismos como para contratar a otras personas que puedan mejorar su gestión. Los jefes mediocres dudan de sí mismos y tienen constante temor frente a ser remplazados, pues no se sienten suficientemente buenos y solo necesitan gente que ejecute órdenes y que no cuestione.

4. Los jefes mediocres no quieren oír otras ideas
En un equipo bien liderado las ideas son constantemente compartidas para resolver problemas y obstáculos que se puedan presentar al grupo; es casi que un reto profundizar en los problemas más espinosos y enfrentarlos teniendo en cuenta a todos sus colaboradores. En la otra esquina, en un equipo mal liderado las personas solo obedecen, no opinan y no saben de los problemas, ya que saberlos, podría amenazar la autoridad.

5. Los jefes mediocres no quieren cambiar nada
Una persona con visión dice: "¿Qué podemos hacer mejor? ¿Qué necesitamos para cambiar?". Una persona que no quiere que nada cambie, que mantiene a raya la realidad, que establece políticas inamovibles y que no deja que su opinión sea cuestionada: es mediocre.

6. Los jefes mediocres amenazan a las personas que los cuestionan
La debilidad en un jefe es identificable en la forma en la que trata a aquellas personas que lo cuestionan, pues nunca ocultará la profunda antipatía sobre los que se atreven a amenazar su autoridad. Así pues, aquellos que lo cuestionan siempre estarán en las peores misiones, con trabajo extra y tareas para llevar a la casa.

7. Los jefes mediocres tienen miedo… mucho miedo!
La clave para entender el comportamiento de un jefe mediocre es mirando su desconfianza, pues le tienen miedo no solo a sus jefes, también a sus compañeros y hasta a su propia sombra. Siempre están en el límite, por eso arremeten constantemente contra las personas que no se ajustan a su temperamento malicioso.

En el libro Liderazgo página 13 leemos lo siguiente: "La hora actual exige líderes/administradores que no sólo tengan la habilidad para compartir responsabilidades, sino que también involucren a la gente en el proceso de tomar decisiones".

Y Elena de White escribió: "La responsabilidad del liderazgo no es un juego de niños, requiere el cuidado y la atención más cuidadosa, y esfuerzo mental. Exige el ejercicio de una sabiduría y un juicio sólidos. Demanda abnegación propia, un corazón íntegro y una voluntad firme para hacer que las cosas funcionen. En esa importante posición, Dios quiere tener a un hombre que se aventure, que arriesgue algo; que se desplace firmemente a favor de lo justo, sean cuales fueren las consecuencias; que batalle contra los obstáculos y que nunca vacile, aunque en ello se le vaya la vida”.—Testimonies for the Church 1:320. – {Id, pag.28}

Los que están en posiciones de autoridad deberían cultivar constantemente la disciplina propia.—(El otro Poder, 3)
"Seré yo, Maestro?"

Articulo Pastor Eliseo Bustamante / Una Ventana hacia la Reflexión
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