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Cada uno de ustedes es parte de la iglesia, y todos forman el cuerpo de Cristo (1.Cor. 12:27 TLA)
El apóstol Pablo compara la iglesia con el cuerpo humano. Como el cuerpo que está compuesto por distintas partes, pero en una unidad.

Pablo hace algunas reflexiones muy pragmáticas, interesantes e ilustrativas. El dice: Si al pie se le ocurriera decir: "Yo, no soy del cuerpo, sencillamente porque no soy mano", pues todos sabemos que por esa opinión no dejaría de ser parte del cuerpo. Y si la oreja dijera: "Como yo no soy ojo, no soy del cuerpo", de todas maneras seguiría siendo del cuerpo.

Que pasaría si todo el cuerpo fuera ojo? No podríamos oír. Y si todo el cuerpo fuera oído? Tampoco podríamos oler. Luego Dios puso cada parte del cuerpo en donde quiso ponerla. Y es que una sola parte del cuerpo, no es todo el cuerpo. Entendiendo que sus partes pueden ser muchas, pero el cuerpo es uno sólo

Pablo continúa su argumento diciendo: El ojo no puede decirle a la mano: "No te necesito" Tampoco la cabeza puede decirle a los pies: "No los necesito." Y entonces expresa: Es al contrario, las partes que nos parecen más débiles, son las que más necesitamos.

Las partes del cuerpo tienen la responsabilidad de mantenerse unidas y de preocuparse las unas por las otras. Y tiene que ser así, porque cuando una parte sufre, también deben sufrir todas las demás.

Si en el cuerpo, cada parte que lo compone tiene una función, entendiendo que no hay una parte que sea menos importante o más importante que las otras, también en la iglesia, Dios le dio una función específica a cada una de sus partes. Es la razón - dice Pablo - por las que puso apóstoles, profetas y maestros.

En el concepto de Pablo, en la iglesia, nadie vale más y nadie vale menos. Esas prácticas odiosas de superioridad son de personas que no entienden el rol que deben cumplir dentro del seno de la comunidad.
La iglesia como jardín de Dios, esta adornada con una variedad de árboles, plantas y flores. El no espera que el hisopo asuma las proporciones de un cedro, ni que el olivo alcance la altura de la palmera majestuosa...En la iglesia hay lugar para caracteres tan variados como las flores del jardín. Entendiendo que todas las flores no son las mismas en forma ni en color. (EV 77)

Las diferencias deben conducirnos a construir "la unidad en la diversidad". Y para vivir, compartir, coincidir y concordar, en medio de la diversidad, el mismo apóstol nos sugiere el camino a seguir al decirnos: "No tengan un concepto más alto de sí que el que deben tener, sino que piensen de sí con cordura". (Rom.12:3 TLA)

Esto quiere decir, que tenemos que vivir para algo más que el yo. Que nuestras aspiraciones, deseos, anhelos, propósitos, objetivos y motivos, deben ser enteramente puros. Que siempre estemos buscando ofrecer atenciones bondadosas, generosas, afectuosas, sinceras, y actos de cortesía cristiana en el hogar, en la iglesia y en la comunidad.

Si por descuido estamos subidos en nuestros "zancos de exaltación propia", vistamonos de humildad y descendamos. Hagamos quedar bien a Dios "Amandonos unos a otros con afecto fraternal. Y en cuanto a honra, dando preferencia a los otros". (Rom.12:10)

Porque todo hombre a quien Dios use para hacer su voluntad, debe tener un humilde concepto de sí mismo...(CT 101).
Recuerda: Tu no eres más, pero tampoco eres menos. Eres necesario en el cuerpo. Por nada del mundo te subestimes.

No debemos desmerecernos a nosotros mismos y subestimar las capacidades que Dios nos concede. Tampoco deberíamos sobreestimar nuestra propia importancia y confiar en nuestra capacidad humana.—Carta 7a, del 11 de agosto de 1886,

Articulo Pastor Eliseo Bustamante / Una Ventana hacia la Reflexión
@PrBustamante
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