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...Pedro dijo: “He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos?”.
Mateo 19:27.

El pobre lobo tosia desesperadamente, -nos cuenta el fabulista Esopo-, mientras le resbalaban las lágrimas por el hocico, pero no lograba desalojar el hueso con que se había atragantado.

¡Socorro! -dijo con voz entrecortada y lastimera a la grulla de largo pescuezo que lo estaba observando-. ¡Socorro! ¡Tengo un hueso en la garganta! Pero la grulla lo escudriño con aire de desconfianza.

-¡Oh, Socorro!- Volvió a clamar el lobo con tono atormentado y tratando, en vano, de tomar aliento-. Te recompensaré bien si me sacas el hueso de la garganta.

Dada la promesa de una recompensa, la grulla cobró ánimos y, acercándose al lobo, metió la cabeza entre las mandíbulas de este y, con su largo pico puntiagudo, le sacó el hueso, que estaba muy abajo.

Jadeante, el lobo exclamó con voz entrecortada: -¡Oh, me siento mejor! ¡Como duele!.é Y la recompensa? le recordó la grulla, saltando sobre sus largas y delgadas patas. El lobo soltó la carcajada. ¡Estúpido pájaro!, dijo con voz atronadora. ¡Ya has tenido tu recompensa! No te basta con haber metido la cabeza en la boca de un lobo y haberla vuelto a sacar sana y salva? ¡Pero te he hecho un favor! protesto la grulla.

¡Oh, no! ¡No me lo has hecho!, dijo el lobo, un favor no es un favor si se hace por una recompensa.

En el texto introductorio tomado de la Biblia, se nos presenta el siguiente comentario: "Pedro dijo: “He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos?”. Mateo 19:27.

La escritora Elena de White escribió al respecto, "Esta pregunta formulada por Pedro muestra que él pensaba que cierta cantidad de trabajo de parte de los apóstoles merecería una cierta cantidad de recompensa"...¿Qué, pues, tendremos?” Él debía corregir ese mal antes que adquiriera proporciones gigantescas. – {CMC 355)

Ninguno tenía privilegio sobre otro, y ninguno podía reclamar la recompensa como derecho propio. Pedro manifestó los sentimientos de un asalariado.—(The Review and Herald, 10 de julio de 1894).

La pregunta, de Pedro, surge por la relación que seguramente tenía con los escritos de Pablo. El apóstol aseguro: "Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre" (Hebreos 6:10)

"Como está escrito: cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman" (1.Corintios 2:9)
"Así que, hermanos mío amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano" (1.Corintios 15:58).

Nos damos cuenta como el Señor muestra un interés especial en recompensar a aquellos que han decidido creerle? Dios, interesado por ti, valorando tu esfuerzo, motivandote a servir, haciéndote saber que habrá recompensas y pago por su trabajo en su reino.

"Que pues tendremos?" Cual es el fin, la meta, el blanco, la motivación de tu servicio? Ser reconocido? Ser admirado? Ser alabado? Ser exaltado? Ser premiado? Ser promocionado? Ser recompensado? Si así fuera, te vas a desilusionar muy pronto, porque los seres humanos, pueda que corran la milla del reconocimiento, sólo por compromiso y conveniencia.

"Que pues tendremos?" Si no has aprendido a ayudar desinteresadamente a los demás, tarde o temprano te vas a chasquear. La única recompensa segura la dará el Señor, no el hombre. El "prometio darnos cien veces más en esta vida, y finalmente la vida eterna". (Mateo 19:29 up)

Articulo Pastor Eliseo Bustamante / Una Ventana hacia la Reflexión
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