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Articulos Pastor Bustamante

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Echen toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros
(1.Pedro 5:7)

Llegada la primavera, se convocó a las aves canoras para disputar un maravilloso trofeo.
Muy seguro de su éxito, el ruiseñor emprendió raudo vuelo para terciar con los opositores, formados por innumerables canarios, jilgueros, mirlos y alondras.

Iniciado el concurso cada avecilla exhibió su mejor habilidad, deleitando a los oyentes con cascadas de trinos y gorjeos; mas ninguna igualó la maestría y gracia del ruiseñor, cuyas melodías celestiales remontaban las alturas, perdiéndose en el azul del firmamento.
Seguro de su triunfo se aprestaba a recibir el galardón, mas con desilusión vio que lo daban a un jilguero.

El ruiseñor, decepcionado del jurado, exclamo: —¡Oh, Naturaleza! ¡Quítame la voz o no permitas la existencia de tan injusto tribunal!

Todos enfrentamos desilusiones de vez en cuando. No importa cuán bueno seas, tarde o temprano, algo o alguien sacudirá tu fe hasta sus fundamentos.

Las desilusiones que más nos afectan, usualmente son las provocadas por otras personas. Muchos individuos que han sido heridos por los demás siguen con las heridas abiertas, sin entender que lo que necesitan hacer es soltar y dejar atrás todo aquello, sin importar lo que fue, sin importar de quien fue, sin importar cómo fue, sin importar cuán injusto fue ni cuánta desilusión sentimos.

El apóstol Pablo presentando su propio testimonio dijo: “en trabajos más abundantes, en azotes sin número, en cárceles más, en peligro de muerte, muchas veces.
De los judíos cinco veces recibí cuarenta azotes menos uno. Tres veces fui azotado con varas. Una vez apedreado” )2.Corintios 11:23-25).

Se desilusionó? Se decepcionó? Se desengañó? Se frustró? Se chasqueó? No! Dejo todo con Dios y siguió adelante con su vida y con su misión. Y expresó: “olvido lo que queda atrás, y me extiendo a lo que está adelante”
(Filipenses 3:13)

Desde luego Dios no espera que si la desilusión que enfrentamos es demasiado dura, sencillamente la ignoremos como si nada hubiera pasado. No, cuando experimentamos fracasos o pérdida, es natural sentir tristeza o remordimiento o desilusión, y Dios lo entiende.

El apóstol, no podía seguir masticando la tristeza de su pasado estorbando su futuro. Y tuvo que tomar la decisión de seguir adelante.
Es la actitud que tú y yo debemos tomar. Levantarnos y decir: “No me importa que tan difícil sea esto que estoy afrontando, no me importa cuan desilusionado esté, no permitiré que me venza, seguiré adelante con mi vida.

Cuando la desilusión absorbe nuestros pensamientos, estos se vuelven tumultuosos e irrazonables, y nos creamos cargas y dificultades innecesarias.

Elena de White dijo que “cuando nuestra imaginación está enferma, y hemos mantenido por mucho tiempo nuestros ojos fijos en un cuadro oscuro, al enfrentarnos con la adversidad o la desilusión, nos imaginamos que todo va rumbo a la ruina, y que todo está en contra de nosotros, y mientras más pensamos de ese modo, más miserables nos sentimos, y más miserables hacemos a todos los que nos rodean”. (2MCP 134).

Pero la Biblia también contiene un mensaje de esperanza a través del apóstol Juan. El dice: “Si confesamos nuestros pecados, Dios es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1.Juan 1:9)

Al enemigo le fascina engañarnos hasta el punto de tenernos sumidos en la autocompasión, la preocupación o el resentimiento. Por qué me paso a mi? Por qué fui objeto de tanto dolor? Por qué las cosas no se me dieron como yo las quería? Sin embargo debemos aceptar, que entre más porqués se levanten, más desilusionados quedaremos.

Deja de desperdiciar tu tiempo tratando de entender y cambiar algo que no puedes cambiar. Deja que el pasado sea pasado, y sigue adelante, “y prosigue a la meta, al premio al que Dios te ha llamado desde el cielo en Cristo Jesús” (Filipenses 3:14)

Recuerda, que si deseas evitar ser atrapado por tu pasado, tienes que aprender a perdonarte a ti mismo. Tienes que estar dispuesto a aceptar las “misericordias de Dios que son nuevas y frescas cada mañana porque grande es su fidelidad”.
(Lamentaciones 3:23).

La Biblia dice que “los pensamientos de Dios son mejores que nuestros pensamientos, y que sus caminos mejor que nuestros caminos”
(Isaías 55:8).

Dios sabe lo que hace, sabe lo que es mejor para nosotros. “Para proveernos lo necesario, tiene mil maneras de las cuales nada sabemos” (CE 117)

Descansar en Dios nos aleja de hundirnos en la congoja, en el desconsuelo, en la aflicción, en la angustia, en la tribulación, en el desengaño y en la desilusión.

Por tanto “echen toda vuestra ansiedad sobre El, porque El tiene cuidado de vosotros”.
(1.Pedro 5:7)

Articulo Pastor Eliseo Bustamante / Una Ventana hacia la Reflexión



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