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Porque la sabiduría de este mundo es insensatez ante Dios, pues escrito esta: "El prende a los sabios en su propia astucia".
(Job 5:13)

Este relato de autor anónimo dice que "Un joven de la ciudad se fue al campo y le compró un asno a un viejo campesino por 100 dólares.
El anciano acordó entregarle el animal al día siguiente, pero cuando fue a retirarlo, el campesino le dijo:-Lo siento, hijo, pero tengo malas noticias. El asno murió.

Bueno, entonces, devuélvame mi dinero. No puedo, lo he gastado ya.
Bien, da igual, entrégueme el burro.
Y ¿para qué? ¿qué va a hacer con él? Lo voy a rifar.-¡Estás loco! ¿Cómo vas a rifar un burro muerto?
-Es que no voy a decirle a nadie que está muerto, por supuesto.
Un mes después de este suceso se volvieron a encontrar el viejo vendedor y el joven comprador.
-¿Qué pasó con el burro? Lo rifé. Vendí 500 boletas a 2 dólares y gané 998 dólares. ¡¿Y nadie se quejó?!!
Sólo el ganador, pero a él le devolví sus 2 dolares.

El diccionario larousse define astusia de la siguiente manera: Ardid, maña, artificio, estratagema, perfidia, maquiavelismo, marrullería, ( lo contrario ) CÁNDIDO Y LEAL.

Maña: medio que se emplea con habilidad y astucia para conseguir algo

Elena de White escribió: "Una persona que engañe con astucia a su vecino en pequeña escala, también hará lo mismo en una mayor escala si se le presenta la tentación de hacerlo. Una falsedad en algo pequeño constituye una falta de honradez a la vista de Dios, tanto como la falsedad en asuntos de mayor importancia.—Carta 3, 1878. – {CN 142.2}

El texto de Job que cité al comienzo nos habla de astucia, es decir, de picardía astuta, de marrullería sofisticada, de sagacidad arrogante, de engaño descarado, de intención encubierta, de hábil secreto.

Acerca de este asunto Lucas registra en su evangelio la siguiente historia: "En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Era un hombre rico que tenía un administrador a quien acusaron ante él de malbaratar su hacienda; le llamó y le dijo: "¿Qué oigo decir de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no podrás seguir administrando."

Se dijo a sí mismo el administrador: "¿Qué haré, pues mi señor me quita la administración? Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer, para que cuando sea removido de la administración me reciban en sus casas."

Y convocando uno por uno a los deudores de su señor, dijo al primero: "¿Cuánto debes a mi señor?" Respondió: "Cien medidas de aceite." Él le dijo: "Toma tu recibo, siéntate en seguida y escribe cincuenta." Después dijo a otro: "Tú, ¿cuánto debes?" Contestó: "Cien cargas de trigo." Dícele: "Toma tu recibo y escribe ochenta."

El señor alabó al administrador injusto porque había obrado astutamente, pues los hijos de este mundo son más astutos con los de su generación que los hijos de la luz.
(Lucas 16:1-8)

En esta parábola el patrón alaba al administrador deshonesto por su astucia. El objeto de la alabanza, es la astucia y la resolución, con que saca partido del presente en vista al futuro.

Este administrador había perdido su dignidad, pues pretendía ganarse el sustento de cualquier manera. La honestidad como el valor que debe acompañar a quien dirige, brillaba por su ausencia en él. Su actitud era la del camino más corto y más cómodo para ganarse la vida.

Con astucia se podrán conseguir los amigos, el título, la ganancia, el cargo, la popularidad, esto como resultado de explotar un anti valor que para nada debe ser apetecible para una mente que maneja principios y que no se acomoda a los facilísmos de moda tan aplaudidos en el mundo de hoy.

En el libro de Lucas 20:23 se nos dice que "Jesús comprendía la astucia de ellos..."
Actuar con astucia, al parecer, nos hace creer que podemos facilitar las cosas o que podemos lograr objetivos que por otros medios más legales nos costaría mucho conseguir.

Un ejemplo de mi afirmación es el siguiente: "“Cuando los habitantes de Gabaón se enteraron de lo que Josué había hecho a Jericó y a Hai, ellos también usaron de astucia y fueron como embajadores, y llevaron alforjas viejas sobre sus asnos, y odres de vino viejos, rotos y remendados, y sandalias gastadas y remendadas en sus pies, y vestidos viejos sobre sí; y todo el pan de su provisión estaba seco y desmenuzado”,
Josué 9:3-5.

Estos odres de vino que llenamos eran nuevos, y he aquí, están rotos; y estos vestidos nuestros y nuestras sandalias están gastados a causa de lo muy largo del camino”
Josué 9:13)

No era cierto lo que decían, no venían de lejos, eran sus propios vecinos, sólo que por temor a hacerse esclavos inventaron el ardid. Usaron de su astucia preparando un relato a su medida, con la intención de engañar a quienes lo escuchaban y con la intención de salir beneficiados. Y lograron conservar su vida por la astucia utilizada, pero no su libertad, pues Israel los hizo sus esclavos.

Ser astuto entonces es la habilidad que se tiene de preparar trampas, de emboscar, de poner lazo, de poner cebo buscando su propio beneficio.

Escribió Elena de White: "Cuando... los ángeles vienen para ministrar a los que serán herederos de salvación, y observan la manifestación del egoísmo, la codicia, la astucia, y ven cómo los tales se benefician a sí mismos, produciendo perjuicio a los demás, se apartan entristecidos... (HHD 67.)

Articulo Pastor Eliseo Bustamante / Una Ventana hacia la Reflexión


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