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Articulos Pastor Bustamante

Articulos de Interes   >     Pastor Eliseo Bustamante

Que gobierne en sus corazones la paz de Cristo, a la cual fueron llamados en un solo cuerpo. Y sean agradecidos.
Colosenses 3:15)

"Charles Plumb, era piloto de un bombardero en la guerra de Vietnam. Después de muchas misiones de combate, su avión fue derribado por un misil. El Capitán Plumb se lanzó en paracaídas, fue capturado y pasó seis años en una prisión norvietnamita.

A su regreso a Estados Unidos, daba conferencias relatando su odisea, y lo que aprendió en la prisión.

Un día estaba en un restaurante y un hombre lo saludó: Hola, usted es Charles Plumb, era piloto en Vietnam y lo derribaron, verdad?” Y usted, ¿cómo sabe eso?”, le preguntó Plumb. Porque yo empacaba su paracaídas. Parece que le funcionó bien, ¿verdad?”

Plumb casi se ahogó de sorpresa y con mucha gratitud le respondio:
“Claro que funcionó, si no hubiera funcionado, hoy yo no estaría aquí.”

Estando sólo, Plumb no pudo dormir esa noche, meditando: ¿Cuántas veces vi en el portaviones a ese hombre y nunca le dije buenos días, yo era un arrogante piloto y él era un humilde marinero?”

Pensó también en las horas que ese marinero pasó en las entrañas del barco enrollando los hilos de seda de cada paracaídas, teniendo en sus manos la vida de alguien que no conocía.

Ahora, Plumb comienza sus conferencias preguntándole a su audiencia: "¿Quién empacó hoy tu paracaídas?”.

El reconocimiento es un "Sentimiento de agradecimiento hacia la persona de la que se recibe un beneficio o una atención"

Y desde luego, todos tenemos a alguien cuyo trabajo es importante para que nosotros podamos salir adelante.

Necesitamos todos los días paracaídas en el aspecto físico, emocional, mental, espiritual y profesional.

No puede ser, grito desesperadamente, me robaron, me robaron. Sólo 99 monedas de oro es mucho dinero - pensó -. Pero me falta una moneda.

A veces, en los desafíos que la vida nos lanza a diario, perdemos de vista lo que es verdaderamente importante y las personas que nos salvan en el momento oportuno sin que se los pidamos.

Dejamos de saludar, de dar las gracias, de felicitar a alguien, o aunque sea, de decir algo amable sólo porque sí.

«No hay ninguna otra cualidad humana que manifieste mejor la salud interior, espiritual y moral del que la posee, que su capacidad de agradecer» (Bollnow).

Tanto antes como después de nacer, no hacemos más que recibir favores de otras personas: de nuestros padres, de la familia o del entorno más allegado, y a menudo también de otras personas, que sin ningún interés egoísta nos muestran bondad de un modo u otro.

Ante tantos favores que uno recibe en la vida, en detalles grandes y pequeños, no se puede hacer otra cosa que dar las gracias por todo ello. Cicerón dijo que “la gratitud no es solo la mayor de las virtudes, sino la madre de todas las demás“.

Sin embargo, a veces damos las cosas por sentado. Creemos que mucho de lo que hacen otros por nosotros, lo hacen porque es su obligación.

Albert Camus al saberse ganador del Premio Nobel de Literatura, le dirigíó una carta al que fuera su profesor de la infancia en Orán, Argelia:

Querido señor Germain:
Esperé a que se apagaran" un poco el ruido y las luces que me ha rodeado todos estos días antes de hablarle de todo corazón.

He recibido un honor demasiado grande, que no he buscado ni pedido. Pero cuando supe la noticia, pensé primero en mi madre y después en usted. Sin usted, sin la mano afectuosa que tendió al niño pobre que era yo, sin su enseñanza y su ejemplo, no hubiera sucedido nada de todo esto.

No es que dé demasiada importancia a un honor de este tipo. Pero ofrece por lo menos la oportunidad de decirle lo que usted ha sido y sigue siendo para mí, y de corroborarle que sus esfuerzos, su trabajo y el corazón generoso que usted puso en ello continúan siempre vivos en uno de sus pequeños escolares, que, pese a los años, no ha dejado de ser un alumno agradecido.

Lo abrazo con todas mis fuerzas.

Nunca olvides a aquellos que te han ayudado.

Elena de White escribió: "Necesitamos alabar más a Dios por su “misericordia” “y sus maravillas para con los hijos de los hombres.” Nuestros ejercicios de devoción no deben consistir enteramente en pedir y recibir. No estemos pensando siempre en nuestras necesidades y nunca en los beneficios que recibimos. No oramos nunca demasiado, pero somos muy parcos en dar gracias. Constantemente estamos recibiendo las misericordias de Dios y, sin embargo, ¡cuán poca gratitud expresamos! ¡cuán poco le alabamos por lo que ha hecho en nuestro favor!" – {CC 103.1}

Recuerda, que para estar donde estas, hacer lo que haces, lograr tus metas, soñar despierto, desafiar el estatus quo y salir de la burbuja de seguridad alguien tuvo que "empacar tu paracaídas"

Lo menos que podemos decir es: Amigo, "gracias por empacar mi paracaídas".

Articulo Pastor Eliseo Bustamante / Una Ventana hacia la Reflexión



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