Dicen una cosa y hacen otra

Dicen una cosa y hacen otra

Así, lo que digan que guardéis, guardarlo y hacedlo; pero no hagáis conforme a sus obras, porque dicen y no hacen. Mateo 23:3

Les comparto la siguiente fábula que leí: “Hubo cierta vez una reunión muy importante en el fondo del mar.
Era la reunión de los cangrejos.

La había convocado uno de los cangrejos más viejos para tomar en ella, lo que él pensaba, era una decisión muy importante.

Acudieron pues cangrejos de todos los mares, desde los que llegaban de mares pequeños y aguas tranquilas, hasta los que procedían de los océanos más agitados. Aún aquellos que vivían en los ríos contaminados mandaron a su delegado.

La reunión se abrió puntualmente.
El viejo cangrejo tomó la palabra y dijo:
“Amigos míos, hemos venido haciendo algo que se ha constituido en un mal ejemplo para el resto del mundo.
Es una costumbre que tenemos que cambiar”.

Muy preocupados, todos lo miraban con curiosidad. Un joven cangrejo de río no pudo reprimirse y preguntó: “Y cuál es esa costumbre?” “Por qué crees que es un mal ejemplo para los demás seres de la creación?”.

El anciano cangrejo respiró profundo.
Muy preocupado tomó de nuevo la palabra y continuó:“Se los diré sin rodeos. Debemos dejar de caminar hacia atrás. Todos nos ponen de ejemplo negativo y hablan de nosotros como retrógrados”.

Un cangrejo colorado que venía de muy lejos, dándose cuenta de lo serio del problema, preguntó: “Y qué propones para remediar el nocivo ejemplo que damos?”. El anciano cangrejo tomó de nuevo la palabra: Seré realista.
Para nosotros ya es muy difícil cambiar, pero para los cangrejos niños será más fácil.Yo propongo que sus madres les enseñen a caminar hacia adelante”.

Los cangrejos se emocionaron con la sinceridad con que se les había hablado, y secundaron con entusiasmo la moción. De esta forma quedó instituido que todos los cangrejos que nacieran hacia el futuro serían instruidos por sus madres para caminar hacia adelante.

Cada uno volvió a su hogar.
Y las madres empezaron a enseñar a sus pequeñuelos. Guiaron con amor sus patitas, primero una hacia adelante, luego la otra.
Una y otra vez insistieron en la nueva forma de avanzar.

Los pequeños intentaron seguir las instrucciones, aunque les costaba mucho trabajo. Pero con sinceridad trataron de hacerlo. Sin embargo, sucedió algo curioso. Sus mamás les decían cómo debían caminar, pero ellas mismas y todos los demás cangrejos a su alrededor continuaban caminando hacia atrás como siempre.

“Cómo es que ellas hacen una cosa y nos enseñan otra?”, – dijo un cangrejito muy estudioso cuando las mamás no estaban presentes. Los demás estuvieron de acuerdo. Algunos pensaban que era una broma que les querían jugar, otros aducían que debía ser más fácil caminar hacia atrás, puesto que así lo hacían los demás.

En vista de la rebelión, hubo de convocarse a una nueva junta de cangrejos. “La ley que hemos propuesto no funciona” – admitió el anciano cangrejo que siempre decía la verdad. Y agregó: “Y no funciona porque no hemos predicado con el ejemplo, y lo cierto es que no podemos pedir a los demás que hagan lo que nosotros no hacemos”.

En la Biblia, en el evangelio de Mateo, el primer libro del Nuevo Testamento, se registra el siguiente hecho acerca del ejemplo.

Jesús le dijo a la gente que lo escuchaba: “Así, lo que digan que guardéis, guardarlo y hacedlo; pero no hagáis conforme a sus obras, porque dicen y no hacen.” (Mateo 23:3)

“Mas no hagáis conforme á sus obras” (v. 3b). ¡Eso es todo! ¡Es lo que Jesús vino a decir! La enseñanza de los escribas y fariseos puede ser buena, es buena si enseñan sin adornos excesivos; PERO su ejemplo personal es abominable. Dios los ha llamado a una alta posición para que pudieran proveer consejo experto en asuntos espirituales a la gente que tenía que trabajar para vivir, a la gente que no tenía la oportunidad de estudiar la ley día y noche, que frecuentemente eran analfabetas y que no tenían acceso a los preciados rollos incluso si pudieran leer. Dios llamó a estos escribas y fariseos para ser siervos de estas personas, pero ellos han tratado el llamado como si fuera un privilegio más que una vocación, como un honor más que como una manera de servir.

Su ejemplo fue horroroso, aterrador, espantoso: “porque dicen, y no hacen”

Elena de White dijo: “En el hogar y en la escuela, por el precepto y el ejemplo, se debe enseñar a los niños y a los jóvenes a ser veraces, abnegados y laboriosos.” (CM 140)

“Tanto los padres como los maestros, por su precepto y ejemplo, han de inculcar los principios de la verdad y honradez en la mente y el corazón de los jóvenes, a fin de que lleguen a ser hombres y mujeres tan fieles a Dios y a su causa como el acero.” – {CM 157.3}

La gran verdad, la verdad irrefutable es, que las demás personas, prestan más atención a lo que hacemos que a lo que decimos. Predicamos mucho más con el ejemplo que con las palabras.

Los padres -expresó Elena de White-están bajo una solemnísima obligación de caminar en todos los mandamientos de Dios, dando a sus hijos un ejemplo de la más estricta integridad. . . – {CN 462.4}

Jesús como líder y pastor pudo decir: “ Ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hágalas” (Juan 13:15)

Tienes un cargo de liderazgo? Eres un dirigente? Entonces cuál ejemplo vas a dar, El de los que “dicen y no hacen”? O el de “como yo os he hecho, vosotros también hagáis?

Recuerda: no es el cargo ni las palabras, es la vida y los hechos.

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Pastor de la Iglesia Adventista.

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